Los ideales
Es curioso el hecho de ver como nuestras vidas giran entorno a nuestros ideales, cualquiera que estos sean. No me refiero solo a ideales heroicos y loables, no, eso sólo es una parte de los mismos, sino a la generalidad de los ideales, es decir, nuestro comportamiento gira en torno al mundo del “deber ser”, aunque en ocasiones y por diversos conflictos de caracter emocional, intelectual y hasta físico no pueden ser seguidos, dichos mundos idealistas determinan nuestra forma de ser y de actuar. Así el ser humano crea normas de conducta social atendiéndolos vg. “no hables con el bocado en la boca”, “debes estudiar para ser un profesionista exitoso”, “no mataras”, “no cometeras adulterio”, etc. Sin embargo, cada quien tiene sus propios ideales ajenos a los del congromerado social, aunque conservando una estrecha relación. Lo interesante aquí es ver el origen de los ideales tanto sociales como personales. Creo que dicho origen no es muy diferente, en realidad creo que poseen una estrechísima relación, como ya lo mencioné anteriormente.
Considero que todos los ideales obedecen a necesidades humanas, así por ejemplo para que una sociedad pueda subsistir es necesario una serie de reglas: “no matar”, “no robar”, “tratar bien a la gente”, etc. De la misma manera nuestros ideales personales estan superditados a nuestras propias necesidades: buscamos una pareja por una necesidad de compañía, e inclusive por una necesidad reproductiva proveniente del instinto sexual que como seres sexuados poseemos. Pero incluso si indagamos un poco más en nosotros mismos observaremos que en ocasiones nuestro “retorcido actuar” (es decir aquel que no encaja en nuestra concepción de lo que debería ser) corresponde a una serie de “necesidades insatisfechas”, así por ejemplo una persona que tiene una gran necesidad física de orinar puede llegar al extremo de hacerse en los pantalones en medio de una plaza pública pues no fue capaz de soportar mas dicha necesidad, o bien una persona que continuamente está buscando con sus actos el reconocimiento ya sea público o de alguna persona en particular puede poseer alguna necesidad insatisfecha de aceptación y reconocimiento.
Ésto sin duda nos abre el panorama para tratar de entender a las personas. Es verdad que no podemos conocer los motivos de cada persona, y por lo tanto sus necesidades, satisfechas o insatisfechas, pero podemos abrirnos a la disposición de tratar de entender las conductas y formas de pensar de los demás, siempre y cuando nos detengamos a reflexionar sobre las posibles causas que orillan a las personas a tomar tales o cuales decisiones o realizar x o y actos. Reconociendo que ninguno de nosotros posee el monopolio de la verdad y que nuestro mundo ideal puede que no sea el mejor (aunque claro, ésto solo es parte de mi ideal de cómo deberían ser las cosas)

